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Una
controvertida tarjeta, disponible en una municipalidad del Reino
Unido, manifiesta el deseo del portador de que no se le prolongue
la vida en caso de sufrir una enfermedad o un accidente que lo deje
incapacitado para tomar decisiones.
La municipalidad de Salford, en el condado de Lancashire, en el
noroeste de Inglaterra, creó la tarjeta, que se puede retirar
de bares, librerías, clínicas e incluso algunas iglesias. |
Opine: ¿llevaría una tarjeta así?
Conocida como la tarjeta "del derecho a morir", es vista
por sus patrocinadores como una manera práctica de permitir
a los adultos ejercer su derecho a morir con dignidad.
En cambio, sus detractores la califican como "atajo hacia
la eutanasia".
Con la inscripción: "Deténgase. Yo he tomado
una decisión anticipada para rechazar el tratamiento",
la tarjeta se sustenta en una legislación aprobada en el
Reino Unido en 2007.
Esa legislación reconoce el derecho de los individuos a
decidir previamente qué tratamientos desean rechazar en
caso de incapacidad mental.
No sólo la muerte
Según informa la periodista Paula Dear,
la municipalidad de Salford alega no se trata solamente de permitir
que la gente decida sobre su muerte.
Se trata, además, de que el portador determine qué
tipo de tratamiento o cuidados desea recibir en caso de quedar
incapacitado.
Jo Cartweight, quien posee la tarjeta, dice que comenzó
a pensar seriamente sobre sus derechos hace algunos años
cuando trabajaba como auxiliar de enfermería al observar
la muerte lenta y dolorosa de una mujer joven aquejada del Mal
de Huntington y de cáncer.
Cartweight decidió que no quería pasar por una experiencia
similar.
La joven cuya muerte Cartweight presenció había
visto a su propio padre morir de una manera similar y determinado
que ella no deseaba sufrir del mismo modo, pero no dejó
constancia escrita de sus deseos.
"Esa situación me hizo pensar sobre mis derechos y
mis opciones", manifiesta Cartweight.
"Me aterroriza la idea de padecer una enfermedad terminal
o sufrir un accidente que me deje clínicamente viva pero
sin capacidad de vivir lo que yo considero que es una forma aceptable",
expresa.
En ese caso, "yo no quiero que me mantengan con vida y esa
es mi decisión", insiste.
Cambio de valores
Pero activistas como el doctor Andrew Fergusson, de la Asociación
Médica Cristiana, opina que decisiones como esas no se
pueden tomar a la ligera y menos cuando quizás no se esté
consciente de la complejidad que estas implican.
Además, "una de nuestras preocupaciones es que lo
que las personas desean cuando están sanas no es lo mismo
que lo que desean cuando están enfermas. Los valores cambian",
agregó Fergusson.
Fergusson dice que la tarjeta puede afectar la capadidad de los
médicos de tomar decisiones clave en situaciones de emergencia.
La tarjeta del "derecho a morir", sin dudas, está
causando mucha controversia en la municipalidad de Salford.
Las aseveraciones de que la tarjeta está siendo reclamada
con entusiasmo por los ciudadanos parecen de alguna manera contrarrestadas
por el comentario de una residente de la municipalidad publicado
el periódico local.
"Estoy tan indignada por esas tarjetas -escribió-
que ayer retiré tantas como pude de la Biblioteca de Swinton".
Redacción BBC Mundo
22 de mayo de 2007
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