Colombia,
que es una de las naciones más acogedoras, hospitalarias
y cultas de América es un país que ha
asumido su soledad. Me pregunto -y me respondo- si todo
el esfuerzo económico y humano que se ha empleado
en Iraq no hubiese tenido más justificación
en Colombia.
La guerrilla llamada revolucionaria, las FARC ese ejército
potentísimo comandado por virtuosos asesinos,
ocupa una buena parte de su territorio. Hace días
han intentado matar al presidente de la República,
Álvaro Uribe, que desde el principio de su mandato
declaró la guerra abierta a los terroristas.
Pero nadie en el mundo occidental ha reaccionado. ¿Se
figuran lo que sucedería si el Rey de España,
o el presidente de la República Francesa, o la
Reina de Inglaterra, o el presidente de los Estados
Unidos sufrieran un atentado contra sus vidas? La movilización
de Occidente sería inmediata.
Pero Colombia no es tratada como una democracia más,
sino como un sistema distinto. Está sola y hemos
dejado solos a millones de colombianos pacíficos,
honestos, trabajadores y demócratas?
¿Por
qué sí contra Sadam Husein y no contra
Marulanda y su ejército de criminales?
Una considerable proporción de los llamados "guerrilleros"
no saben ni para qué luchan. Un sistema perverso
y estalinista los ha hecho presos de su crueldad.
Uribe lo ha dicho pocos minutos después de sufrir
el atentado. "No hay diálogo posible con
la arrogancia que se deriva del fusil, el coche-bomba
y el dinero de la cocaína. Los terroristas tienen
que sentir que el Estado los va a derrotar".
Pero son muchos los años que han transcurrido
y el Estado colombiano no parece capacitado para terminar
con el terrorismo, que allí no es grupo sino
Ejército, con un potencial extraordinario y el
apoyo constante del gran negocio.
¿Cuántos colombianos tienen que morir,
además de las decenas de miles de ellos asesinados
o caídos en la selva luchando contra los terroristas,
para que el mundo occidental reaccione?
¿Acaso la existencia de esos ejércitos
asesinos favorece intereses ocultos en los países
más poderosos de la tierra?
Colombia
se muere porque se siente sola. Colombia emigra porque
las circunstancias han hecho que allí la vida
no se incluya en la relación de los derechos
fundamentales.
Por mucho que haga el Estado y por admirable que sea
el coraje cívico de sus dirigentes, el camino
para alcanzar la paz y la rendición del terrorismo
se adivina largo y penoso.
A uno, personalmente, le duele mucho más la tragedia
de Colombia que la de Iraq. Los colombianos son los
nuestros, o mejor escrito, aún mejores que los
nuestros. Han intentado asesinar a su presidente y el
mundo le ha dedicado una atención cansada.
Si hay que actuar con la fuerza en algún lugar
para lograr la paz, allí está Colombia.
La bellísima nación de gente buena que
nos da día tras día una lección
de valentía desde su soledad. |