Imprimir

Venezuela: Una catástrofe llamada chavismo

Venezuela: Una catástrofe llamada chavismo

La dramática situación de Venezuela no deja de estar llena de perplejidades. Una nación que durante décadas nadó en la riqueza y en la opulencia, ahora se debate en la miseria y en la escasez más escandalosa de todos los productos de primera necesidad.

Durante casi dos décadas, como producto de la crisis económica mundial y de la manipulación del mundo árabe a los precios del petróleo, Venezuela vendió a casi a 100 dólares en promedio cada barril de petróleo producido en sus vastos yacimientos. Su producción fue, también en promedio, de más de tres y medio millones de barriles de petróleo por día.

Esta sencilla cuenta que cualquiera puede hacer en una calculadora de bolsillo, indica que durante estos últimos 20 años el estado venezolano recibió cada día por este concepto 350 millones de dólares. Y eso en un año equivale a 127.750 millones de dólares, siendo que esta fiesta duró cerca de 20 años continuos. Una fortuna incalculable, que bien utilizada podría haber llevado a Venezuela a gozar de todos los beneficios que imperan en el primer mundo y haber colmado de legítimo bienestar a sus habitantes.

Con ese dinero, se pudieron haber financiado muchas universidades y colegios para educar a la población. Se pudo proporcionar salud a los más necesitados. Construir autopistas y vías de comunicación para desarrollar vastas regiones apartadas. Financiar grandes proyectos agropecuarios para producir alimentos, no sólo para el consumo nacional, sino para exportarlos y generar mayores riquezas.

En fin, la lista de las cosas que se pudieron hacer con esa inmensa riqueza sería interminable. Pero, lamentablemente, sería también un ejercicio inútil y estúpido, pues nada de esto fue hecho. Ni siquiera se guardó una parte del dinero para enfrentar alguna crisis en el futuro. Tal vez este episodio pasará a la historia como la mayor dilapidación de riqueza en la historia de la humanidad, pues de ella no quedó absolutamente nada.

Arropada por una fábula mentirosa llamada chavismo, se impuso en la hermana nación venezolana un sistema económico marxista que llevó todo a la catástrofe. El Estado asumió el control y la dirección absoluta de todas las actividades económicas, se le negó a los ciudadanos el derecho legítimo a la propiedad privada y a la libre iniciativa privada, se expropiaron haciendas y fábricas productivas por doquier, y se desató una implacable persecución contra todos aquellos negocios particulares que generan empleo y producen las necesidades básicas de la nación.

Todo esto desapareció de Venezuela. La eficiencia de la empresa privada fue reemplazada por la corrupción y la rapiña del estado socialista. Los ríos de dinero estatal no fueron suficientes para atender las necesidades de la población y hoy Venezuela vive en medio de la carencia absoluta de todo.

En contra de los más elementales principios, una parte de esa inmensa fortuna se destinó a financiar las aventuras chavistas por todo el mundo. Ese fue el sustento de Cuba, que se moría de hambre ante el abandono de Rusia; se financiaron los partidos comunistas en toda América; los tentáculos de la revolución bolivariana aparecieron en Colombia, Ecuador, Bolivia, Argentina y muchas otras naciones.

Además, la camarilla chavista que gobierna se ha robado todo lo que ha podido. El despojo producido por esta ralea gobernante es de proporciones bíblicas, pues de otra forma no se explica a dónde fueron a parar tantos y tantos miles de millones de dólares. Algún día, Dios lo permita, se sabrá en qué escondido lugar del planeta estos “socialistas”, enemigos de las supuestas “oligarquías capitalistas”, tienen escondidos los dineros robados.

Sin embargo, ahora que esa nación se hunde en el caos, sus dirigentes, comenzando por el presidente Maduro, salen con afirmaciones cantinflescas y ridículas para explicar la catástrofe inexplicable.

Que la oligarquía venezolana esconde y acapara los productos básicos... Que hay una conspiración internacional capitalista contra la revolución chavista… Que algunos dirigentes latinoamericanos quieren matar a Maduro… Que la CIA conspira… Y muchas otras sandeces que ninguna persona seria e informada puede aceptar.

Lo que jamás reconocerán los marxistas que dirigen a Venezuela, que calcaron el modelo fallido de Fidel Castro, es que ellos mismos son los causantes de la catástrofe bolivariana.

Quienes conspiran contra Venezuela, quienes empobrecieron el País, quienes lo llevaron a la miseria, quienes causaron la escasez de todo, quienes se robaron la bonanza petrolera de dos décadas, quienes imponen la tiranía y el fin de las libertades civiles en el país, fueron el finado presidente Chávez, su secuaz de turno, el presidente Maduro, y toda la camarilla demagógica y marxista que tiene el control de la nación. Ellos son los únicos responsables.

Y como no hay mentira que se mantenga indefinidamente, ni tiranía que perdure por siempre, tarde o temprano el pueblo venezolano se levantará contra sus verdugos y se restaurarán las libertades para que Venezuela sea de nuevo un país libre y próspero.

Eugenio Trujillo Villegas

Director

Tradición y Acción