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Acabamos de recibir de Brasil, y difundimos bajo nuestra exclusiva
responsabilidad, un análisis
sobre el presidente brasileño Lula y la misteriosa
"intocabilidad" con la que su gobierno protege a
Cuba comunista. Desearíamos mucho recibir vuestras
valiosas opiniones sobre un lamentable fenómeno que
está presente también en otros gobiernos de
América Latina. Baste mencionar las increíbles
declaraciones del nuevo canciller argentino, Rafael Bielsa,
que tanto favorecen a la dictadura comunista: "No me
atrevo a decir abiertamente: se violan los derechos humanos
en Cuba" (La Nación, Buenos Aires, 28-5-03). Entre
tantos hechos, puede ser también mencionada la desproporcionada
y favorable cobertura que periodistas de medios de prensa
argentinos y latinoamericanos se esforzaron en dar al dictador
Castro durante su reciente a Argentina. Saludos cordiales,
Javier
González, Destaque Internacional, Buenos Aires-Santiago
de Chile, 2-jun.-2003. -
Informativo
Operario, TFP, Sao Paulo, Junio de 2003, Editorial
(traducción del original en portugués)
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El
presidente Lula
y la "insociabilidad" de Cuba comunista
A juzgar por dichos y hechos del presidente Lula y de altos miembros
de su gobierno, Cuba comunista se está beneficiando con un
misterioso manto de protección e inclusive de intocabilidad.
Lo anterior, a pesar de que la represión violenta, de corte
estalinista, no ha hecho sino crecer en Cuba, con detenciones de
activistas de derechos humanos y periodistas, y fusilamientos sumarios
de 3 personas cuyo pecado fue intentar huir de la isla-cárcel.
Es
este el delicado asunto que amplios sectores de la opinión
pública brasileña e internacional se están
colocando de manera cada vez más apremiante.
Recordemos
algunos hechos recientes, en orden cronológico, que ilustran
esa protección e "intocabilidad" del dictador Fidel
Castro y de su régimen de injusticia, miseria y sangre, aún
después de la reciente ola represiva que agravó la
situación de 11 millones de desdichados cubanos.
El
ministro de la Casa Civil, José Dirceu, evitó criticar
al régimen de La Habana alegando ser un tema "embarazoso"
para él, tanto es lo que debe a Cuba de sus tiempos de guerrillero,
habiendo residido en la isla durante años al punto de sentirse
un cubano-brasileño.
El líder del gobierno en el Senado, Tião Viana, del
Partido de los Trabajadores (PT), rechazó una moción
de repudio a La Habana presentada por el Partido PFL- y similar
actitud adoptó el PT en la Cámara de Diputados, junto
con el Partido Comunista de Brasil.
El canciller Celso Amorim dio instrucciones al embajador brasileño
en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra,
para que se abstuviera en la votación de censura al régimen
dictatorial, alegando que con Castro lo mejor era continuar insistiendo
en el "diálogo constructivo".
Pero
lo más grave es que el propio presidente Lula, terminada
la reciente reunión del Grupo de Río que reúne
a 19 mandatarios Latino Americanos electos democráticamente-
defendió la participación de Fidel Castro en la próxima
cumbre que se efectuará en Brasil, alegando que "no
tiene ningún sentido" la ausencia del dictador y añadiendo
que desconoce "cuáles sean las razones" por las
que no fue convidado...
Con
el debido respeto a la máxima autoridad civil de Brasil,
o el presidente Lula no sabe que Cuba es una dictadura comunista,
sin elecciones libres, desde hace más de 40 años,
o simplemente no piensa que ese régimen sea dictatorial.
Hipótesis ambas simplemente increíbles.
La
"intocabilidad" con que el gobierno brasileño protege
a Cuba comunista, en un momento en que se afirma el liderazgo internacional
de Brasil, coloca una preocupante hipoteca sobre los rumbos de nuestra
política externa, con repercusiones obvias en el plano interno
brasileño.
Tal vez una pista para entender el fondo del problema esté
en la reciente declaración del presidente Lula a periodistas
extranjeros, reconociendo que en realidad no cambió de ideología.
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