Por
Luis Fernando Escobar
La sombra de la persecución religiosa en Colombia
Reflexiones acerca del asesinato del Arzobispo
de Cali
El
asesinato de Mons. Isaías Duarte Cancino, perpetrado probablemente
por una alianza de criminales de las mafias del narcotráfico
y de la guerrilla comunista, hace volver las atenciones para un
punto medularmente importante de la crisis colombiana, y que hasta
ahora no se le ha dado el destaque que merece: las causas religiosas
del conflicto armado en Colombia.
Desesperanza
embarga los espíritus
Las
circunstancias que rodearon el asesinato del insigne prelado son
en su conjunto espantosas y dignas de ser registradas como una de
las páginas más trágicas de nuestra historia.
En la loca e interminable guerra en la que las guerrillas comunistas
de las FARC y del ELN pretenden abatir Colombia, constatamos cómo
las nuevas generaciones se acostumbraron a ver macabras escenas
de juegos con las cabezas de los policías y militares muertos,
a conocer impotentes la dura realidad de numerosos niños
y ...niñas reclutados para servir de carne de cañón
en una guerra que no entienden, forzándolos a transportar
explosivos para actos terroristas, siendo además objeto de
sistemáticos vejámenes sexuales.
Sentir
el profundo dolor de enterrar algún familiar asesinado, ser
conminados a colaborar económicamente con los destructores
de la Patria para no ser secuestrados o ver sus bienes en ruina,
optar por un auto-destierro para procurar en lejanos lugares la
seguridad que su Patria les niega, en fin, ser desplazados de sus
tierras para vagar sin rumbo por las grandes ciudades de Colombia
o del exterior abandonando todo a su paso. Es la desesperanza que
embarga los espíritus.
En
una inexplicable autodemolición se han asociado las fuerzas
conjuntas del stablishment político, la manipulación
realizada por algunos medios de comunicación y la desinformación
impulsada por una constelación de ONGs, muchas de ellas financiadas
por países europeos, que confluyen en un esfuerzo común:
La defensa de los derechos humanos. Iniciativa muy loable de por
sí, pero acontece que ese esfuerzo generalmente se dirige
sólo para defender apenas los derechos humanos de los autores
de los crímenes de la subversión. Y lamentablemente
no se dice una sola palabra de las numerosas víctimas de
esta.
Valiente
denuncia
En
ese contexto, la voz valiente y paternal de Mons. Isaías
Duarte se hizo oír denunciando esta brutalidad y la voluntaria
incapacidad del gobierno para defender a la sociedad civil. Él
fue la voz de quienes no la tenían y enfrentó el riesgo
de la venganza que tarde o temprano vendría implacable, como
acostumbra caer sobre los que osan oponerse a la revolución.
La hora de la inmolación llegó con claros indicios
de haber muerto "in odium fidei", constituyéndose
en un auténtico mártir que enaltece nuestra historia.
Los autores del crimen no podían soportar la figura de un
hombre que los denunciase como "hordas de sanguinarios fratricidas"
y que llegase a excomulgar a quienes sacrílegamente interrumpieran
la Misa en la Iglesia de La María, en Cali, para perpetrar
un secuestro masivo de más de 150 fieles allí congregados.
Progresiva
persecusión religiosa
Cuando
el ELN se responsabilizó en 1.989 por el secuestro, tortura
y martirio del egregio obispo de Arauca, Mons. Jesús Emilio
Jaramillo Monsalve, se perfilaba el inicio de un Vía Crucis
para la Iglesia. Hoy la inmolación de Mons. Duarte ha sido
sólo el hecho más destacado de un sinnúmero
de ellos perpetrados contra sacerdotes, creciendo de manera progresiva
en los últimos años (ver recuadro).
También
la población civil viene sufriendo con los vanos intentos
de prohibir el culto católico en algunas regiones. En Julio
del año pasado, el poblado de Almaguer, fue objeto de un
prodigio que hizo revivir la esperanza de sus pobladores. Víctimas
por quinta vez de un ataque terrorista que ya tenía semidestruida
a la población, los guerrilleros comunistas violentaron sacrílegamente
la Iglesia, destruyendo con dinamita el altar de 400 años
donde reposaba el Santísimo Sacramento. En medio de las ruinas
en que quedó la Iglesia, con asombro los habitantes encuentran
intacta la piadosa imagen de la Virgen de los Milagros, patrona
del lugar. Es como si la Divina Providencia les manifestase su especial
desvelo y protección. Tonificados en la fe comenzaron a reconstruir
rápidamente su Iglesia, y todos los pobladores resuelven
unirse para defender el pueblo de posteriores ataques de la subversión,
comenzando así una resistencia civil a la infame destrucción
realizada por la guerrilla, que es ejemplo y motivo de admiración
en toda Colombia.
Aparece
la Teología de la Liberación
El
heróico gesto de algunos prelados frente a estas amenazas,
no debe cerrar nuestros ojos para la triste colaboración
que ciertos sectores de la jerarquía han prestado a la subversión
desde un pasado remoto. El Padre Camilo Torres, fundador del ELN
a fines de la década de los 60 y muerto en combate, era gran
amigo del padre peruano Gustavo Gutiérrez, considerado el
fundador de la "Teología de la Liberación",
movimiento que llevó a algunos sectores de la Iglesia a un
compromiso político con la guerrilla marxista en América
Latina.
Posteriormente
ese movimiento guerrillero pasó a ser dirigido por dos sacerdotes
españoles: los padres Manuel Pérez y Domingo Laín.
Así, esa corriente "liberadora" infiltrada dentro
de la Iglesia, fue la que se ocupó en larga medida de nutrir,
de alimentar, de estimular la creación de numerosas organizaciones,
aparentemente religiosas, pero en la realidad, comprometidas con
la subversión marxista.
Y
mientras algunos pastores usaron los púlpitos para convocar
a los fieles a una auténtica revolución anticristiana,
utilizando para el mal el enorme poder e influencia de la Iglesia,
muchos otros prefirieron el silencio y la contemporización,
evitando denunciar las embestidas del lobo rojo contra el rebaño
a ellos confiado.
Fracaso
del comunismo y maniobra desmovilizadora
¿Por
qué nuestro país, donde las perspectivas electorales
del Partido Comunista no han pasado nunca del 2%, tiene una guerrilla
tan bien instalada? De las cenizas del comunismo, después
de la caída del muro de Berlín, era preciso una maniobra
psicológica que desmovilizase los espíritus con la
esperanza de un vano entendimiento. A la sombra de un turbio proceso
de paz, y beneficiada por unas concesiones absurdas por parte del
gobierno, la guerrilla colombiana se fortaleció, también
en parte por su valiosa alianza con el narcotráfico. En tres
años, mientras se cometían impunemente los más
crueles crímenes, la guerrilla tuvo oportunidad de crecer
hasta transformarse en un temible adversario.
Entretanto,
la reacción saludable y natural, no tardó en aparecer.
Con la intensidad de un volcán que hace erupción,
numerosas poblaciones deciden hacerle frente a la subversión.
Caldono, Bolívar y Silvia, en el Departamento del Cauca,
dan el ejemplo de una resistencia civil desarmada y heroica, que
sale a las calles con banderas y pañuelos blancos en el momento
mismo en que son atacados con ametralladoras y bombas. Presionada
por la presencia de cientos de campesinos en la plaza principal
de la población, la guerrilla es forzada a retroceder, ante
la posibilidad de una masacre.
Igualmente,
en la población de Silvia (Cauca), siete mil indígenas
indignados rastrearon las montañas cercanas para buscar y
exigir la liberación de tres alemanes secuestrados por el
ELN, que se dedicaban a mejorar las condiciones de vida de sus comunidades
campesinas, en un programa desarrollado por el gobierno alemán.
La
clave de la victoria
Si
la máscara de la tolerancia cae con frecuencia, dejando entrever
el odio anticatólico, a ejemplo de la URSS de ayer y de la
China de hoy, es verdadera señal que la persecución
religiosa será una realidad en la medida en que permitamos
que el cáncer comunista avance. "Qui vivra verra".
Quien viva, verá. Si esto fuere así, emulando a Mons.
Duarte y a todos aquellos que componen la cada vez más nutrida
columna de la Colombia martirizada, tenemos el derecho de esperar
heroísmos patrióticos, a partir de los cuales surjan
los auténticos líderes con capacidad moral y lucidez
para hacer renacer la Colombia auténtica, fiel a sus tradiciones.
De la sangre derramada por los mártires en la Roma decaída,
surgió el impulso incontenible de la Civilización
Cristiana.
¿Cómo
será esto? Preguntará legítimamente nuestro
lector. A esta incógnita responde brillantemente el Prof.
Plinio Correa de Oliveira en su célebre ensayo "Revolución
y Contra Revolución", explicando la manera invencible
de derrotar el proceso 5 veces secular de la Revolución y
de cuyos terribles efectos tratamos aquí. Afirmaba él:
"Cuando los hombres resuelven cooperar con la gracia de Dios,
son ahí las maravillas de la historia que se operan: es la
conversión del Imperio Romano, es la formación de
la Edad Media, es la reconquista de España a partir de Covadonga,
son todos esos acontecimientos que se dan como fruto de las grandes
resurrecciones de alma de que los pueblos son también susceptibles.
Resurrecciones invencibles, porque nada hay que derrote a un pueblo
virtuoso y que verdaderamente ame a Dios".(1)
Es
nuestra esperanza, que esa nueva legión de valerosos mártires
interceda delante del trono de Nuestra Señora de Chiquinquirá,
Reina y Patrona de Colombia, para hacer posible esa transformación
profunda y renovadora.
(1)
Cfr. Revolución y Contra Revolución. Plinio Correa
de Oliveira. 1.982, p. 51.e Nuestra Señora de C
| Algunos
crímenes de religiosos en una década
- Según
el Ejército, entre 1998 y los primeros tres
meses del 2002, han sido asesinados 26 religiosos
católicos y 39 pastores evangélicos.
- Se
conocen otros casos como el del sacerdote Tiberio
de Jesús Fernández, en abril de 1990,
quien apareció muerto después de dar
sepultura a una de las más de 100 personas
asesinadas en la región y por lo cual hizo
fuertes denuncias.
- El
10 de mayo de 1991, el R.P.Julio Cortés Alfonso,
párroco de Tununguí (Boyacá)
y otras cuatro personas, fueron asesinadas por guerrilleros
de las Farc.
-
El 21 de mayo de 1991, el R.P. Jaime Gutiérrez
Álvarez, rector del Colegio de La Salle de
Medellín, fue muerto a disparos.
-
El 21 de diciembre de 1991, el R.P. Jaír
de Jesús López Giraldo, vicario parroquial
de la iglesia San Judas Tadeo del barrio Castilla
de Medellín fue asesinado.
-
El 4 de noviembre de 1996 el R.P. José Botero
Henao, párroco de Venecia ( Cundinamarca
), también fue muerto por desconocidos.
-
El 26 de julio de 1998, el R.P. Jesús Manuel
Serrano fue asesinado.
-
El pasado 18 de enero también perdió
la vida de un balazo el párroco de la iglesia
Nuestra Señora de la Asunción de Florencia,
corregimiento de Samaná (Caldas), Arley Arias
García.
- Monseñor
Isaías Duarte Cancino, Arzobispo de Cali,
asesinado el pasado 16 de marzo en Cali.
- El
6 de abril de este año, un grupo de pistoleros
irrumpió en la iglesia de La Argentina (Huila)
y en plena misa asesinó al cura párroco,
R.P. Juan Ramón Núñez. En la
acción criminal también murió
un feligrés, identificado como Joaquín
Quebrada. Las primeras investigaciones de la Policía
señalan que guerrilleros de la columna móvil
Teófilo Forero de las Farc.
- El
asesinato del sacerdote se produjo 20 días
después del crimen de monseñor Isaías
Duarte Cancino y en medio de una creciente ola de
amenazas contra integrantes de la Iglesia Católica.
- El
párroco de Saravena, R.P. Saulo Carreño,
y el de Arauquita, R.P. Teodoro González,
fueron secuestrados el pasado mes de abril cuando
iban a cumplir una misión humanitaria para
recibir a un grupo de siete alcaldes, concejales
y diputados del departamento de Arauca, que están
secuestrados por el Ejército de Liberación
Nacional (ELN). El obispo de Arauca, monseñor
Rafael Arcadio Bernal, protestó por el secuestro
de los dos sacerdotes y dijo que esta acción
"vulnera los derechos de los sacerdotes y el
sentimiento religioso de la comunidad cristiana.
- Simultáneamente,
el padre Gersaín Paz, jefe de comunicaciones
de la Arquidiócesis de Cali, y cercano colaborador
de monseñor Isaías Duarte Cancino,
anunció que saldrá del país
debido a las amenazas de muerte que ha recibido
por sus denuncias sobre los posibles autores del
crimen del jerarca católico. "Mis superiores
están muy preocupados por mi seguridad, por
lo cual tengo que irme temporalmente'', dijo el
padre Gersaín. "Pero no me arrepiento
de nada de lo que he dicho'', agregó el sacerdote
que no precisó de donde provienen las amenazas
en su contra (...)
- Hay
una lista de 10 sacerdotes que están amenzados
en el norte del Valle, el Magdalena medio, Norte
de Santander y la antigua zona de distensión
(Fuentes:
El Tiempo del 7 y 8 de Abril de 2002)
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