El Profesor
Moncayo

Presidente Uribe tuvo que esperar para reunirse
con el profesor Moncayo
Tomado de El Colombiano

Poco después de las 9 de la mañana llegó a la Plaza de Bolívar en Bogotá el presidente de la República , Álvaro Uribe, donde adelantará una reunión con el Caminante de la paz, el profesor Gustavo Moncayo.

Poco antes de la cita, el jefe de Estado manifestó a los periodistas que sostendrá un diálogo muy respetuoso con un “compatriota víctima, un padre con dolor”. El mandatario dijo que la charla con el profesor Moncayo, que este miércoles terminó su caminata en Bogotá tras 46 días de recorrido, se hará con afecto, “con toda la consideración y con todo el respeto”.


El presidente Uribe acudió a la cita acompañado del vicepresidente, Francisco Santos; los ministros del Interior y Relaciones exteriores, Carlos Holguín y Fernando Araújo; el Alto Comisionado para la Paz , Luis Carlos Sarmiento; y el intendente de la Policía , John Frank Pinchao.

Uribe y Moncayo se encontraron finalmente a las 9:55 de la mañana, luego de que el Caminante regresó de la celebración litúrgica. Tras un cordial saludo, ambos ingresaron a la carpa que sirve de alojamiento al profesor y a sus acompañantes desde la tarde del miércoles, para cumplir con la reunión pactada 24 horas antes.

 



El Profesor Moncayo

Por: Fernando Londoño Hoyos

 

El profesor Moncayo es un padre adolorido. Eso lo comprendemos todos los padres de Colombia y con tamaño dolor nos hacemos solidarios. Lo que no obsta para que ejercitemos el sagrado derecho a la crítica, ni nos impide declarar que encontramos profundamente equivocadas sus reacciones, gravemente lesivas del interés nacional y manifiestamente abusivas del cariño y el afecto que se le ha ofrecido.

Cabe, en primer lugar, advertir que el profesor está equivocando el blanco de sus penas y de sus enojos. La inexpugnable fortaleza de Patascoy no podía caer, salvo que se la cuidara mal, y que la indisciplina, el desorden, y la abulia se asociaran al interés de las Farc en tomársela.


Y será bueno aclarar que el Cabo Moncayo no pasará a la historia como modelo de la manera juiciosa con que se deben disponer unos soldados para la defensa de una plaza estratégica.

Patascoy no fue bien defendido, pero no es ésta la hora para poner de manifiesto la cadena de errores que condujo a ese desastre.

Los asaltantes se tomaron el cerro sin costo, simplemente porque el centinela no cuidaba y los demás dormían. Basta el hecho para poner las cosas en su sitio. Ya muertos unos cuantos de los defensores que no defendieron nada, las Farc han debido cumplir las reglas del Derecho Internacional Humanitario con los sobrevivientes que cayeron en sus manos. Y lejos de hacerlo, han cometido tal cantidad de crueldades, infamias y excesos que superan la imaginación más exacerbada y obligarían a que fuesen condenadas ante el tribunal de la Historia y la conciencia de los hombres de buena voluntad, empezando, desde luego, por los deudos de las víctimas. El profesor debería estar indignado con los captores de sus hijos y no dice contra ellos una sola palabra. Porque las destina todas a ofender al presidente Uribe, que es ofender la dignidad nacional que él encarna, quien no tuvo arte ni parte en el secuestro y mucho menos en las inicuas condiciones en que perdura por casi diez años.

El profesor Moncayo ataca nuestro Ejército, que solo tuvo el mal cuidado de darle responsabilidades de Cabo a quien no las merecía. Y llega a sostener la tesis de que ese, nuestro glorioso símbolo de unidad y libertad, es un centro de corrupción para la juventud colombiana. Lo que no parece muy de acuerdo con el recibo de un sueldo que entre todos pagamos, sin recibir nada a cambio. El profesor no solo es un resentido, que paga favores con la ingratitud más negra, sino que ofende lo que todos amamos.

El profesor pide un despeje, que ya tuvo por cuatro años, para unas conversaciones que estuvieron tan abiertas en el Caguán, para él y para todos los que quisieron llegar hasta allá con un reclamo o con una súplica. No es en esa materia consecuente con la verdad y con su propia experiencia. Ya sabe, demasiado bien, para qué sirven los despejes y los diálogos con los empedernidos criminales que retienen cautivo a su hijo.

El profesor Moncayo se escuda en la ternura que su causa suscita, para destilar veneno marxista por las venas de Colombia. Venir desde Sandoná a exigirle al Presidente que considere inicua la propiedad que le ha costado una vida de trabajo, como lo quisiera Proudhon, no solo es una estupidez, sino un abuso. Alrededor de su carpa velamos por una dura prueba sentimental y humanitaria. No para la que la volvamos púlpito comunista.

Y a propósito de esa carpa, levantada por el alcalde Garzón, tan cercano ideológicamente a los desafueros de Moncayo, cabe una postrera reflexión. El Presidente, generoso hasta el extremo en propuestas de paz, ha dicho que no hará despejes utilizables para que la guerrilla derrotada recupere energías y recobre perdidas posiciones. Por eso, cuidado con la carpa. Moncayo, y los que con tan malas intenciones lo acompañan en su caminata, está montando, con el auxilio de Garzón, una pequeña zona de despeje. Solo que ubicada en el corazón de Colombia y al pie de la estatua del Libertador, con los que algunos quieren compararlo. ¡Cuidado!




Entrevista de Caracol
al columnista del Colombiano y Senador
Gabriel Zapata y a la periodista del tiempo
Salud Hernandez Mora

A Propósito del Acto del Profesor Moncayo


"Realmente en mi articulo hago un reconocimiento al acto heróico arriesgandose a una aventura de esta magnitud. Obviamente despertó la simpatia por donde iba caminando y en la plaza de Bolívar la pólemica con el presidente Uribe… Lo institucional hay que defenderlo y aquí se pone es en tela de juicio. Se dice entonces que la responsabilidad de que no se haga (el llamado acuerdo humanitario) es por culpa del Presidente Uribe, cuando la responsabilidad y la situación es absolutamente al contrario. Los que han tenido la negligencia y no han tenido la entereza en todo, por ejemplo en el caso de los cadáveres de los diputados el Valle, de entregarlos a una comisión de la Cruz roja como lo establece el DIH. Por otro lado los recientes gestos humanitarios del Presidente de la República no tuvieron ninguna respuesta por parte de las FARC y volver martires a quienes acompañaron al profesor era prácticamente mostrar que las FARC no tienen responsabilidad. Soy categórico en reconocer el heroísmo del profesor y el dolor de todas la familia de los secuestrados y de los propios secuestrados. Debemos acompañar nuestra instucionalidad pues ya hay gobiernos vecinos como el de Chávez ofreciendose para el acuerdo humanitario cuando esto le corresponde es al gobierno y a la soberanía nacional. El show de Moncayo finalmente lo hicieron los medios de comunicación y a la opinión nacional e internacional la sensibilizaron con informaciones de cadenas de una persona que ha caminado 45 dias por la situación de su hijo. (…)

No es la posición dura y radical del Presidente Uribe. No podemos permitir un status político para las FARC con hechos de lesa humanidad que querrán reivindicar mañana políticamente..."

Por su parte

Salud Hernandez Mora afirma en la entrevista televisada:

"Si la gente se aprovecha para exigirle al Presidente los secuestrados que él no tiene, si Moncayo quiere ahora salirse de lo que es una gestión humanitaria y comenzar a reclarmarle a Uribe, las FARC se van a lavar las manos les va a parecer divino y no van a ceder un milímetro. Yo creo que a las FARC esto no los conmueve, no los conmueve nada en la vida. No los conmovió aquel niño que se estaba muriendo de cáncer sin conocer a su padre, no les importó el nené de 3 años secuestrado…

Si empiezan por eso a llamar al Presidente de paramilitar, a las FARC le va a parecer divino. No van a ceder un milimetro, no creo que esto ayude no lo creo...

No se conmueven esos desgraciados para nada…"


6 de Agosto 2007