25
de Julio de 2002
ELTIEMPO.COM
Reporteros Sin Fronteras,
preocupada por "clima de terror"
contra periodistas en Colombia
La organización internacional reclamó al ministro
de Justicia, Rómulo González Trujillo, la apertura
de una "profunda investigación" para esclarecerel
atentado que el pasado martes hirió en Medellín
al ex director de la radio "Todelar" Jorge Carvalho,
y al director de la radio "El Clarín", Fernando
Vera.
RSF expresó su preocupación por la "multiplicación
de los actos de violencia e intimidación contra periodistas"
en Colombia, que han creado un auténtico "clima de
terror" para estos profesionales.
"Aunque los motivos precisos de este atentado son todavía
desconocidos, estos periodistas son dos víctimas suplementarias
de la violencia que sufre esta profesión en Colombia. Es
necesario que los responsables de este atentado sean identificados
y juzgados", afirmó el secretario general de RSF,
Robert Ménard.
El atentado, en el que murió un ex congresista y fueron
heridas otras ocho personas, no ha sido reivindicado, pero las
autoridades colombianas sospechan que es obra de la guerrilla
de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), indicó
RSF.
La organización de defensa de la libertad de prensa recordó
que las Farc declararon "objetivos militares" a varios
periodistas, dos de los cuales se han exiliado del país
tras recibir amenazas.En una carta dirigida al comandante en jefe
de las Farc, Manuel Marulanda, RSF reclamó el respeto de
las personas que no participan directamente en el conflicto, tal
y como está recogido en el artículo 3 de la Convención
de Ginebra.
Desde 1991, unos cuarenta periodistas han sido asesinados en Colombia,
lo que convierte a este país en el "más peligroso
del continente para los profesionales de la información"
|
23
de julio de 2002
La
Iglesia en la mira
En una carta firmada por monseñor Rubiano, presidente del
Episcopado, se pide a los religiosos no desfallecer y acompañar
a sus comunidades.
Desde el 2 de octubre de 1989, cuando el entonces obispo de Arauca,
monseñor Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, fue asesinado,
en la vereda del municipio de Fortul (Arauca), por guerrilleros
del frente Domingo Laín y la Compañía Simacota
del ELN hasta hoy, la situación de violencia contra los
religiosos ha empeorado.
Según un informe elaborado por el Secretariado Nacional
de Pastoral Social, del Episcopado, tres obispos han sido secuestrados
(Tibú, Arauca, Ariari). Han sido asesinados un arzobispo
(Cali), un obispo (Arauca), 43 sacerdotes, dos religiosos y dos
misioneros. Amenazados ocho obispos, tres religiosas y doce sacerdotes.
Secuestrados: ocho sacerdotes y un misionero.
El Episcopado pidió a los sacerdotes y religiosos del país
que no dejen de dar su testimonio de cercanía y solidaridad
con las comunidades, a pesar de la difícil situación
que se vive en algunas regiones.En un mensaje, firmado por monseñor
Pedro Rubiano, presidente de la Conferencia Episcopal se les pide
no desfallecer ante las amenazas, fruto de la situación
conflictiva del país.
"Unidos en la oración le pedimos al Señor nos
de la fortaleza para no desfallecer ante la adversidad y poder,
sin temor, anunciar el evangelio con la seguridad y la convicción
de los apóstoles, auténticos testigos de Cristo",
dice el mensaje.
Pero no solo a ellos se dirigió la Iglesia, también
a todos los seminaristas. "A ustedes, futuros sacerdotes
diocesanos o religiosos, les tocará afrontar la tarea evangelizadora
en el campo de la pacificación y reconciliación
de nuestras comunidades, heridas por tan diversas formas de violencia.
Para esta delicada misión será necesario capacitarse
intensamente durante el período de formación",
dice la Iglesia. |
23
de Julio de 2002
EL TIEMPO
Una
guerrilla enferma
Secuestrar
a una niña de 3 años para obligar a su padre a renunciar
a la alcaldía y a los medios a publicar el hecho, es tan
diabólico como matar con motosierra. No pareciera tener
límites el repertorio de atrocidades a que nos han venido
acostumbrando las Farc en nombre de una muy desdibujada -por no
decir que inexistente- lucha por la justicia, la igualdad y la
democracia.
La semana pasada no fue la excepción, y, apretando aún
más la soga del desprestigio que tiene en el cuello, la
guerrilla produjo hechos que bastarían para conmover a
una nación por generaciones. El miércoles fue secuestrada
la hijita de 3 años del alcalde de Colón (Putumayo),
junto con la empleada que la llevaba a la guardería. Se
la llevaron para presionar al padre a dejar el cargo. Un mes antes
y con idéntica intención, fue secuestrado el hijo
del alcalde de Vistahermosa (Meta), José Leonel Castaño.
Poco después fue asesinada Gloria Mercedes de Ortega, esposa
del alcalde de San Vicente del Caguán, pese a que este
ya había renunciado y huido del pueblo.
Hace una semana, una ambulancia que transportaba a una mujer,
herida en un atentado en Cambao (Cundinamarca), fue detenida por
un grupo de las Farc, el cual procedió a hacer bajar del
vehículo a sus dos pequeños hijos, remató
de cinco tiros a la señora y les ordenó a aquellos
subir de nuevo y llevarse el cadáver de su madre al pueblo.
Y el sábado, el pobre 'Eugenio', el caballo que transportaba
la carne en Guadalupe (Antioquia), fue convertido, junto con la
zorra que tiraba, en una bomba contra la estación de policía
del pueblo, que estalló en la madrugada y dejó diez
civiles heridos.
Los alcaldes renunciaron en el acto; dos mujeres están
muertas y una niña y un joven están secuestrados.
Misión cumplida, se dirán, satisfechos, los autores.
Los cuales, como los 'pájaros' de la Violencia, están
demostrando al mundo que en Colombia la guerra no perdonará
a la infancia o a la inocencia y que en este país, donde
la clemencia y la dignidad hace tiempo desaparecieron del corazón
de hombres como Marulanda y Castaño, todos los horrores
son justificables.
En nombre de la 'causa' -hoy reducida a dólares y pasta-,
a estos hombres no les quita el sueño hundirse en el abismo
de las peores ignominias y arrastrar consigo a todo el país.
¿Quién será más diabólico:
el homicida de motosierra que disfruta con los alaridos de la
víctima mientras la despedaza, o el señor del bloque
sur de las Farc que, a estas horas, tiene en su poder a la hija
del alcalde de Colón? Una sociedad en la que los niños
son secuestrados para chantajear a sus padres y buscar pantalla
en la prensa, y en la que es cosa corriente torturar y matar en
las formas más viles y espeluznantes es una sociedad enferma.
Cuántos colombianos no empezamos por horrorizarnos y, de
tanto leer y ver morbosamente emitidas estas historias, acabamos
acostumbrándonos, encerrados en nuestro pequeño
cascarón de indiferencia cotidiana, a continuar con la
vida, como si aquí no pasara nada. Ese es, justamente,
el principal síntoma de una sociedad enferma: mientras
haya colombianos capaces de semejantes atrocidades contra otros
colombianos y muchos seamos capaces de seguir viviendo como si
nada, este país no tendrá arreglo. Además
de conmovernos, estos hechos nos ponen ante una situación
llena de interrogantes éticos.
No bastándoles con la renuncia del alcalde de Colón,
las Farc le han puesto como condición para devolver a su
hijita que él difunda en los medios su situación
como un 'mensaje' para los alcaldes de todo el país. ¿Qué
hacer? Lo sucedido es una noticia que amerita ser publicada, como
una demostración más de los extremos a los que la
guerrilla ha llegado. Infortunadamente, al hacerlo, de alguna
manera se está entrando en el juego de las Farc, que no
vacilan en poner de carne de cañón a una niña
de 3 años para obligar a su padre y a los medios a difundir
sus amenazas contra los alcaldes, El dilema es tan viejo como
los medios mismos.
En una sociedad en la que hay gente capaz de semejantes chantajes,
es vital buscar esa imposible combinación de responsabilidad
y humanidad. Estamos seguros de que en Colombia existe aún
mucha gente que, al leer el horror que rodea este incidente, va
a convencerse aún más de que si no enfrentamos entre
todos a sus autores, el país se nos va a deshacer entre
las manos. Cada uno, en su vida cotidiana, como tratamos de hacerlo
a diario desde las páginas de EL TIEMPO, puede poner un
granito de arena para decir a esos desalmados de derecha e izquierda:
"¡Basta! Ustedes no son dignos de proclamarse políticos,
ni, aun, de decirse seres humanos".
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22
de Julio de 2002
EL TIEMPO
La
Iglesia también es blanco de los grupos armados
Según
un informe elaborado por el Secretariado Nacional de Pastoral Social,
del Episcopado, tres obispos han sido secuestrados (Tibú,
Arauca, Ariari).
Han
sido asesinados un arzobispo (Cali), un obispo (Arauca), 43 sacerdotes,
dos religiosos y dos misioneros. Amenazados ocho obispos, tres religiosas
y doce sacerdotes. Secuestrados: ocho sacerdotes y un misionero.
Estos datos hace relación a hechos ocurridos desde el 2 de
octubre de 1989, cuando el obispo de Arauca, monseñor Jesús
Emilio Jaramillo Monsalve, fue asesinado, en una vereda del municipio
de Fortul (Arauca), por guerrilleros del frente Domingo Laín
y la Compañía Simacota del ELN.
El Episcopado pidió a los sacerdotes y religiosos del país
que no dejen de dar su testimonio de cercanía y solidaridad
con las comunidades, a pesar de la difícil situación
que se vive en algunas regiones.
En un mensaje, firmado por monseñor Pedro Rubiano, presidente
de la Conferencia Episcopal se les pide no desfallecer ante las
amenazas, fruto de la situación conflictiva del país.
"Unidos en la oración le pedimos al Señor nos
de la fortaleza para no desfallecer ante la adversidad y poder,
sin temor, anunciar el evangelio con la seguridad y la convicción
de los apóstoles, auténticos testigos de Cristo",
dice el mensaje.
Pero no solo a ellos se dirigió la Iglesia, también
a todos los seminaristas. "A ustedes, futuros sacerdotes diocesanos
o religiosos, les tocará afrontar la tarea evangelizadora
en el campo de la pacificación y reconciliación de
nuestras comunidades, heridas por tan diversas formas de violencia.
Para esta delicada misión será necesario capacitarse
intensamente durante el período de formación",
dice la Iglesia.
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21
de Julio de 2002
EL TIEMPO Cientos
de colombianos participaron en la jornada de resistencia civil.
Miles
de personas salieron este domingo a las calles de las principales
ciudades del país, en una jornada de resistencia civil contra
la violencia de los grupos armados ilegales.
Así
mismo, los ciudadanos expresaron su respaldo a los alcaldes y funcionarios
públicos amenazados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (Farc) para que renuncien.
En
Bogotá, Cali (Valle), Medellín (Antioquia) y Barranquilla
(Atlántico), cientos de personas de todas las edades y condiciones
sociales salieron a las calles caminando, trotando, en bicicleta,
o practicaron deporte masivo en respaldo al llamado del alcalde
de la capital, Antanas Mockus, para protestar pacíficamente
contra la violencia.
Vestidos con camisetas en las que se leía la palabra "resistencia"
debajo de las banderas entrecruzadas de Colombia y de cada una de
las ciudades, los colombianos consolidaron por varios minutos una
cruzada nacional contra el terrorismo y por la paz.
Cali
El
alcalde de Cali, Jhon Maro Rodríguez, quien debió
sacar a su familia del país esta semana por las amenazas
de las Farc, aseguró a periodistas que la movilización
"es una manera de decirle a los violentos que no nos vamos,
que definitivamente los alcaldes no renunciamos, que los concejales
no van a renunciar y que nos vamos a fortalecer con las medidas
de seguridad".
Medellín
En
Medellín, más de 2.000 manifestantes se congregaron
a temprana hora del día en el centro administrativo de la
ciudad, y desde allí salieron en un ciclopaseo por las principales
avenidas de la ciudad.
Los manifestantes se pronunciaron en favor de la no violencia y
por la libertad de los secuestrados, especialmente por la de Guillermo
Gaviria, gobernador del departamento de Antioquia ?del que Medellín.
Barranquilla
En
Barranquilla, los ciudadanos se reunieron en la Plaza de la Paz
para apoyar la jornada de resistencia civil y decirle "no"
a la guerra.
"Resistencia significa oponerse a ideas y acciones violentas
de todos los grupos", aseguró el alcalde de Barranquilla,
Humberto Caifa.
Bogotá
Mientras
en Bogotá, el alcalde Mockus y el ministro del Interior,
Armando Estrada, presidieron la jornada de protesta que incluyó
una corta caminata y ejercicios en bicicleta estática al
aire libre.
"Esta es una expresión del corazón en la que
todos nos pusimos la bandera para decir no, que no nos sigan amedrentando
porque no vamos a dejar que nos exploten el amor a la familia y
nadie va a poder aprovecharlo para tratar de presionarnos. Esto
es resistencia", anotó Mockus.
Por su parte Carmen, una joven que participó activamente
en la jornada puntualizó que "esta es una forma de hacer
paz, de decirle no más a los violentos y resistir hasta el
final".
Desde hace más de un mes los funcionarios públicos
están siendo amenazados por las Farc para que dimitan a sus
cargos o de lo contrario serán asesinados, lo que ha originado
la renuncia de al menos 120 alcaldes, de un total de 1.098, según
cifras oficiales.
Sin embargo, extraoficialmente medios de prensa señalan que
en total habrían dimitido ya unos 220 mandatarios seccionales.
El gobierno del presidente Andrés Pastrana se ha negado a
aceptar dichas renuncias.
Unos 6.400 concejales también se hallan en la mira de los
rebeldes, según la entidad que los agremia. |
7
de Julio de 2002
PROCESODEPAZ.COM
La
Iglesia buscará diálogo útil con los violentos:
Rubiano
"El país no puede esperar soluciones
fáciles" El
nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Pedro
Rubiano llama a los colombianos a participar de la reconstrucción
del país.
El arzobispo
de Bogotá, Pedro Rubiano Sáenz, regresa a la Presidencia
de la Conferencia Episcopal.
Polémico,
como siempre, advierte que el país no puede pretender que
los problemas se resuelvan de un día para otro y llama a
los colombianos a rodear al nuevo Gobierno en la actual coyuntura
de orden público.
Eso sí, reitera que la Iglesia seguirá buscando una
salida concertada con la guerrilla y plantea una reflexión
sobre el tema de la vida: "¿si nos escandalizamos con
las muertes que produce el terrorismo, por qué no nos escandalizamos
con las vidas que dejan de nacer por el aborto?".
¿Qué
solución plantea la Iglesia a la crisis de gobernabilidad
que generaron las Farc con las amenazas a los alcaldes?
Hago, una vez más, un llamamiento a los hombres
y mujeres que se encuentran en los grupos armados al margen de la
ley, a que miren con serenidad la situación. No pueden solucionar
nada atropellando al pueblo y a los mandatarios que ese pueblo eligió.
La inteligencia, la capacidad y el anhelo que tienen de cambiar
al país deben llevarlos por la vía correcta, civilizada,
moviendo ideas. No con balas. Y creo que el país respiraría
un aire nuevo si las Farc dieran espacios para el encuentro. Hay
que ponerle fin al derramamiento de sangre, no seguir con las pretensiones
de desestabilizar el país con las amenazas a alcaldes que
han sido elegidos legítimamente.
Eso no se puede aceptar. Entonces nosotros, como hombres de Iglesia,
de fe, compartimos esta angustia y la vivimos. Pero creemos que
la paz es posible.
La
Iglesia jugó un papel muy importante en los pasados diálogos.
¿Qué retomaría de esa experiencia?
Creo que ha habido un avance en el sentido de que
se ha desarrollado una conciencia en la aplicación y preservación
del Derecho Internacional Humanitario. Hoy día este es un
tema que está presente. En consecuencia, el DIH tiene que
ser una realidad en Colombia, hay que liberar del conflicto a la
población civil.
Del proceso anterior queda una mayor conciencia de la necesidad
de buscar acuerdos de paz, eso es rescatable, pero también
es cierto que se deben fijar claramente los pasos que deban darse
y las exigencias que se deban plantear y convenir. Porque de lo
contrario el diálogo se puede convertir en un mecanismo dilatorio.
¿Faltó
conducción en el manejo de la paz durante este gobierno?
El país es muy consciente de que un proceso de paz no puede
progresar sin un cese de hostilidades. Y no hay que olvidar que
el derecho a la vida también es el derecho a la libertad.
Entonces, la paz es fruto de la justicia, pero también de
la libertad y a cada cosa hay que llamarla por su nombre, sin eufemismos,
sin tratar de disimular o que haya molestias porque se califica
el secuestro de secuestro o el atentado de atentado. El secuestro,
sea político o económico, priva a la persona de la
libertad y es un delito contra los derechos fundamentales de la
persona.
¿Cuál
va a ser el papel de la Iglesia frente al tema de la paz?
Durante la Conferencia Episcopal reflexionamos acerca
de la situación del país. Tenemos una gran preocupación
porque la ruptura de los diálogos supuso una degradación
imprevisible del conflicto armado. Cada vez hay más colombianos
víctimas directas e indefensas.
Basta mirar lo que sucedió en Bojayá, algo que jamás
se podrá olvidar. Ellos, la guerrilla, hablan de paz, todos
hablamos de paz, pero tenemos que producir hechos concretos. Lo
único a lo que aspiramos es a ser unos buenos componedores,
unos facilitadores
Pero el país parece tener muy pocas esperanzas en una paz
negociada...
Ante el nuevo panorama, veo que la población
va cayendo, no en un derrotismo, pero sí en el pesimismo.
Así que tenemos que afirmar que podrán venir días
mejores si todos los colombianos rodeamos nuestras autoridades,
porque la paz se construye siendo solidarios. Y cuando invoco la
solidaridad me refiero a que se haga justicia social en distintos
campos. Tiene que haber paciencia. A veces somos muy apresurados
y no nos detenemos a pensar que un conflicto de 50 años no
se puede resolver en un gobierno.
Frente a la necesidad de fortalecer las Fuerzas Armadas y generar
un clima de seguridad, debe aparecer la sabiduría del gobernante
en la conducción del Estado para que no se descuide el frente
social y económico de la Nación. Ahora bien, hay que
tener en cuenta que las soluciones no van a llegar de la noche a
la mañana.
Es preciso tener paciencia y serenidad. No podemos ser inmediatistas.
Y claro que el sector privado debe concentrarse en ver cómo
hace que el país sea más productivo para que una población
cada vez mayor tenga acceso a derechos fundamentales como el trabajo,
la seguridad social, la educación, la vivienda.
¿Cómo
pueden aportar los particulares en esa empresa?
Ante
todo hay que crear unos controles previos frente a la evasión
de impuestos y al mal manejo de los recursos públicos. A
mi modo de ver el Gobierno debe cumplir una tarea muy exigente en
este aspecto. Los dineros que se pierden y se despilfarran no son
de los gobiernos sino de los ciudadanos. Uno lamenta que el trabajo
de las auditorias y contralorías se ejerza cuando ya el dinero
se ha perdido.
Los alcaldes amenazados hablan de
diálogos regionales.
¿Le
'suena' esa propuesta?
Frente a planteamientos como los diálogos regionales y el
canje, creo que el Estado puede escucharlos y estudiar su viabilidad.
Pero debe haber una línea central que permita canalizar las
sugerencias e inquietudes. Ideas hay y es muy bueno que la gente
esté pensando cómo hacer la paz. Pero esas propuestas
deben integrar un cuerpo fundamental
¿Cómo
enfrentará la Iglesia las amenazas contra sus sacerdotes
y obispos?
En los casos que no haya más remedio, haremos
algunos traslados. Pero en la mayoría de los casos nos vamos
a quedar. Ni Jesucristo se bajó de la Cruz ni el papa Juan
Pablo II ha pensado en la renuncia, pese a su delicado estado de
salud. Nosotros no podemos dejar a nuestras comunidades por las
amenazas,aunque el Estado se haya venido diluyendo en algunas regiones.
¿Qué
esperan del gobierno de Alvaro Uribe?
En el mensaje de saludo enviado por el Episcopado
al gobierno entrante, le señala el convencimiento de que
nunca la violencia le abre caminos a la paz. Por eso invitamos al
Gobierno para que realice nuevos intentos de reconciliación
con imaginación y creatividad. Pero también los colombianos
deben apoyar las propuestas en función de la construcción
de la paz.
No
podemos dejarnos arrinconar por el miedo porque una de las consecuencias
graves es la fuga de capital humano. Estamos perdiendo talentos,
inteligencias que bien podrían prestar grandes y útiles
servicios a la Nación. La gente piensa que es Dios el que
nos tiene que arreglar todo. La cosa es a Dios rogando y con el
mazo dando.
Al hacer su elección, los 82 obispos tuvieron en cuenta el
nuevo momento político que viene para el país con
Álvaro Uribe como Presidente (con mayorías en el Congreso:
60 senadores y 100 representantes) y la ruptura de los procesos
de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc)
y el Ejército de Liberación Nacional (Eln).
Es la segunda vez que Rubiano llega a esta posición. Ya lo
había hecho hace 12 años, en 1990, y estuvo al frente
de la jerarquía eclesiástica por 6 años.
Recibe un país diferente, enmarcado en una grave crisis social,
política, económica y con un conflicto armado que
crece.
Rubiano es un prelado de posiciones que siempre levantan ampolla.
Durante el proceso 8.000 dijo que no darse cuenta de la entrada
de dineros del narcotráfico a las campañas era tanto
como no ver un elefante en la casa. Se opone al aborto con el argumento
de que es como legalizar el asesinato por la gran cantidad de muertes
que ocurren en Colombia. Pide no dejarse acorralar ante la guerrilla.
Castro, el vicepresidente, fue protagonista de primera línea
de la liberación de los 70 soldados de Las Delicias y Juradó
en agosto de 1996 y también participó en el encuentro
de Maguncia (Alemania) con el Eln, en 1998. Marulanda, el secretario
general, ha estado en el Caquetá durante los últimos
12 años y conoce a fondo la problemática de las zonas
de conflicto, de los cultivos ilícitos y de la injusticia
social.
La pregunta esta elección implica un paso hacia la derecha.
"No nos adelantemos todavía", dice Nelson Berrío,
de la Asamblea Permanente por la Paz, que reúne a un número
considerable de ONG.
|
"Hay una tendencia a clasificar arbitrariamente de derecha
a quienes hablan de orden y autoridad", dice el general (r)
Álvaro Valencia Tovar. Lo cierto, es que hay un giro entre
monseñor Alberto Giraldo, quien presidió la Conferencia
Episcopal durante los últimos seis años y acompañó
de principio a fin el proceso de paz con las Farc, y Rubiano, que
repite presidencia
|
Terrible
resultado del narco-terrorismo:
Y sin embargo, según la izquierda Europea las FARC no son ni narcos
ni terroristas
| 3
de Julio de 2002
Cardenal
Pedro Rubiano, otra vez presidente
de Conferencia Episcopal Colombiana
Al
arzobispo de Bogotá le fue encomendada la tarea de promover
la reanudación de un proceso de paz entre el gobierno de
Álvaro Uribe y las guerrillas de las Farc.
"Los
75 prelados del país decidimos elegir al cardenal Rubiano,
con la pretensión de que él constituya con el próximo
presidente de Colombia, Álvaro Uribe, un equipo que promueva
un justo proceso de paz", dijo a los periodistas el obispo
Héctor Gutiérrez, actuando como portavoz de la Conferencia.
Monseñor Gutiérrez señaló que como vicepresidente
fue elegido el arzobispo de Tunja (centro-este), monseñor
Augusto Castro, un férreo defensor de la salida negociada
para la guerra de guerrillas, y como secretario general monseñor
Fabián Marulanda, quien sirve en el selvático y conflictivo
departamento de Caquetá (sur).
La
nueva junta directiva de la CEC tendrá un período
de tres años, pero podrá ser reelegida por una vez.
El cardenal Rubiano sucede en el liderazgo de la Conferencia al
arzobispo de Medellín, monseñor Alberto Giraldo, quien
integró el equipo del saliente gobierno del presidente Andrés
Pastrana que sostuvo unos frustrados diálogos de paz con
la guerrilla de las Farc.
El
arzobispo de Bogotá fustigó duramente en su momento
a las Farc, grupo al que acusó de carecer de voluntad de
reconciliación y de haber dado un mal manejo a la antigua
zona despejada de 42 mil kilómetros cuadrados ubicada entre
Caquetá y el vecino departamento de Meta y sede de las frustradas
conversaciones.
Según
versiones extraoficiales, los rebeldes han amenazado de muerte al
cardenal, cuya guardia fue reforzada por la policía metropolitana.
La
nueva junta directiva de la CEC también deberá afrontar
la creciente violencia que afecta a Colombia y, en particular, a
los religiosos católicos.
De
acuerdo con la CEC, un arzobispo y cinco sacerdotes han sido asesinados
en lo corrido del año en Colombia, mientras que otros cinco
religiosos están secuestrados y un número similar
fue amenazado por los grupos armados ilegales que operan en el país.
Monseñor
Rubiano también se destacó hace ocho años como
un duro crítico del entonces presidente colombiano, Ernesto
Samper (1994-98), acusado por la Fiscalía de haber recibido
millonarios fondos de los narcotraficantes para financiar la campaña
proselitista que lo llevó al poder. |
3
de Julio de 2002
PROCESODEPAZ.COM
Conferencia
Episcopal sesionó ayer
Sacerdotes no dejarán sus cargos
La
Iglesia Católica dijo que está dispuesta a mediar
en un nuevo proceso de paz entre el Gobierno entrante y los grupos
subversivos.
Un
arzobispo y cinco sacerdotes han sido asesinados en lo corrido
del año en Colombia, mientras que otros cinco están
secuestrados y un número similar fue amenazado por los
grupos armados ilegales que operan en el país, reveló
ayer la Conferencia Episcopal en su asamblea anual.
El
presidente de la Conferencia, monseñor Alberto Giraldo,
afirmó que a pesar de las amenazas "los jerarcas de
la Iglesia Católica no sucumbirán a la voluntad
de la insurgencia, aunque las autoridades municipales renuncien
a sus cargos por la presión de los violentos".
"Cinco
sacerdotes están secuestrados, un número similar
fue amenazado y tres más resultaron heridos", indicó
el monseñor Alberto Giraldo.
Giraldo,
quien culmina su gestión al frente de la Conferencia, luego
de seis años, precisó que "ninguno de los sacerdotes
se retirará de sus parroquias a pesar de las amenazas,
porque no se puede desbaratar el país".
Asimismo
y frente a las demandas de las Farc contra los funcionarios municipales,
el jerarca hizo un llamado para que "los ciudadanos rodeen
a las autoridades legítimamente constituidas".
Agregó
que la Iglesia debe hacer caer en cuenta "sobre el caos que
se puede generar en el país si se deja a los grupos armados
imponer sus argumentos".
Según
la Conferencia Episcopal, en los últimos 18 años,
en el país, los grupos armados asesinaron a 44 sacerdotes,
secuestraron a 11, hirieron a 7 y amenazaron a 20.
Igualmente,
la Iglesia Católica respaldó la posibilidad de reabrir
las negociaciones entre el Gobierno y las Farc, y ofreció
su mediación en las gestiones.
Asi
lo dio a conocer monseñor Giraldo, quien dijo que "la
Conferencia Episcopal debe seguir ofreciendo su posibilidad, llámese
de facilitación, convocación o acompañamiento
para que los grupos armados, todos sin excepción, den pasos
en la búsqueda de la paz". "Como todos los colombianos,
también nosotros los obispos conocemos la dinámica
de la intimidación, secuestro y amenaza. El plan destructivo
y desestabilizador parece dirigido contra todas las instituciones.
Hay señales de que también es contra la Iglesia",
expresó el Presidente de la Conferencia Episcopal.
Añadió
que "el camino del diálogo, de la negociación,
del respeto del Derecho Internacional Humanitario, es el único
camino que juzgamos realista y adecuado para la situación
que vivimos".
Por
su lado, el arzobispo de Tunja, Luis Augusto Castro, declaró
que las amenazas contra los alcaldes que no renuncien "es
una gravísima situación, pero todas las comunidades
tienen que apoyarlos en su gestión".
El
prelado reclamó de las Farc "sensatez para que se
dén cuenta del error que está cometiendo".
Castro
pidió "un proceso de paz serio y con resultados concretos"
y subrayó que "la única salida efectiva es
volver a los diálogos de paz con premisas diferentes a
las anteriores que no dieron resultados".
Seguros
para alcaldes
El
Gobierno Nacional aceptó ayer estudiar la posibilidad de
ayudar a los alcaldes de los municipios amenazados por la guerrilla
a tramitar un seguro de vida.
El
ministro del Interior, Armando Estrada Villa, declaró que
se harán los trámites necesarios ante las compañías
aseguradoras para permitir que algunos de los alcaldes intimidados
por las Farc pueden obtener su seguro de vida.El Gobierno también
les ofreció protección individual, facilidades para
que puedan trabajar en lugares distintos al municipio para el
cual fueron elegidos, de acuerdo con el nivel de riesgos que enfrentan.
Estrada
Villa explicó que serán los concejos municipales
los que decidan sí pueden o no los alcaldes despachar desde
otras jurisdicciones.En caso de que los concejos estén
desintegrados, por diversas razones, compete a los gobernadores
tomar la determinación.
El
Ministro se reunió ayer con 15 alcaldes del departamento
de Boyacá que han sido amenazados por la subversión.Estrada
dijo que el Gobierno Nacional atendió todos sus reclamos.
No obstante, hubo algunas solicitudes de alcaldes que no pudieron
ser resueltas de inmediato.
Estrada
explicó que varios de los mandatarios locales pidieron
el suministro de combustibles, vehículos e implementos
para su defensa y para facilitar su gestión.
Asi mismo, el ministro del Interior, le dijo a los alcaldes municipales
que el Gobierno Nacional no autorizará los diálogos
regionales en las actuales circunstancias porque es colocar a
merced de la guerrilla a los gobernantes amenazados.
Estrada
Villa sostuvo que no es prudente permitir esos diálogos
porque, además, el país requiere una negociación
política pero manejada con criterio general por el Presidente
de la República o por quien él delegue."El
proceso de paz es la mejor salida", sostuvo el Ministro al
término de una reunión con 15 alcaldes del departamento
de Boyacá que han sido amedrentados por la subversión.
"Tener
muchos frentes de negociación sería irresponsable",
insistió el Ministro tras señalar que esta postura
del Gobierno Nacional es compartida por muchos de los alcaldes
que han sido amenazados de muerte por las Farc.
"No
somos partidarios de los diálogos regionales pero mucho
menos en las actuales circunstancias donde unos alcaldes atemorizados,
fruto de la presión indebida de la guerrilla, no serán
negociadores igualitarios sino que estarán en desigualdad
de condiciones, lo que no es conveniente para el país",
afirmó Estrada Villa.
|
2
de Julio de 2002
PROCESODEPAZ.COM
Hoy
se designa al sucesor de monseñor Alberto Giraldo
Amenazas
se ciernen en contra de la Iglesia
"Próximo Gobierno deberá insistir en unasalida
negociada": Episcopado
"Hay
señales de que los violentos dentro de sus planes siniestros
pretenden actuar contra la Iglesia", denunció el presidente
de la Conferencia Episcopal, monseñor Alberto Giraldo Jaramillo.
El
prelado hizo las declaraciones momentos antes de instalar la Asamblea
Plenaria Ordinaria de la Conferencia Episcopal que se desarrolla
en Bogotá y en la que se elegirá la nueva mesa directiva
del organismo.Según Giraldo Jaramillo, es claro que el plan
destructivo y desestabilizador de los grupos al margen de la ley
está dirigido contra todas las instituciones legítimas,
nacionales, departamentales y locales.
"Con
inmensa preocupación nos damos cuenta de la dinámica
de guerra que ataca a todas las instituciones. Como todos los colombianos,
nosotros los obispos conocemos la estrategia de la intimidación,
el secuestro y la amenaza", indicó monseñor Giraldo,
quien también ejerce como arzobispo de Medellín."Esa
dinámica -agregó el prelado- se ha hecho más
amplia frente a los representantes de las diferente ramas del poder".
Al
respecto, el obispo de Barrancabermeja, monseñor Jaime Prieto,
calificó de muy grave la campaña de las Farc contra
los funcionarios municipales y dijo que la crisis se ha agravado
porque "hay un vacío de poder".
"Cuando
el Estado no funciona y se registra un vacío de poder como
ocurre en Colombia, es lógico pensar que los alcaldes y la
sociedad civil queden a merced de los grupos irregulares",
señaló.El Presidente de la Conferencia Episcopal también
se refirió a la necesidad de una salida negociada al conflicto
armado.
"Creemos
firmemente que la salida al problema debe ser negociada. El cómo
y el cuándo no lo sabemos, pero el Gobierno y la insurgencia
deben volver a la mesa de conversaciones para resolver problemas
como el de los alcaldes", señaló.Por su parte,
el arzobispo de Tunja, monseñor Augusto Castro, aseguró
que "en el episcopado creemos que la única salida efectiva
para la crisis colombiana es volver a la mesa de las negociaciones".
"Los
obispos vemos que el diálogo de paz supone la única
salida para el problema colombiano, por lo que llamamos al próximo
Gobierno a sentarse a la mesa con la guerrilla, aunque con premisas
distintas a las del pasado proceso", insistió monseñor
Castro.
En
este sentido, Giraldo Jaramillo les pidió a los jerarcas
católicos y a la Comisión de Conciliación Nacional,
CCN, (creada por la Conferencia Episcopal) que persistan en facilitar
un nuevo diálogo de paz con la guerrilla.
De
igual manera invitó a la reconciliación nacional y
dijo que el único camino es el diálogo y el respeto
al Derecho Internacional Humanitario.Por su parte, el cardenal primado,
monseñor Pedro Rubiano Sáenz, señaló
que los colombianos deben mantener la serenidad para buscar la paz
mediante la reconciliación.
Cambio
de Presidente
Con
el fin de elegir al sucesor de monseñor Giraldo Jaramillo
en la Presidencia de la Conferencia Episcopal, cerca de 70 obispos
y arzobispos de todo el país celebran desde ayer la Asamblea
Plenaria Ordinaria.
En
la Asamblea número 73, los prelados analizarán además
la crisis nacional y la violencia desatada contra varios religiosos.
El
encuentro, al que también asistió el nuncio apostólico,
Beniamino Estella, fue instalado a la 9:30 a.m. de ayer y finalizará
el próximo viernes.
La
designación del nuevo presidente de la institución,
que se dará a conocer hoy durante un acto especial, se realiza
de acuerdo a los estatutos que rigen a la Conferencia Episcopal
y que no permiten que la máxima autoridad de la Iglesia Católica
en el país permanezca en el cargo por más de dos períodos.
Según
monseñor Giraldo, su sucesor deber ser un hombre sensible
a los problemas del país y un trabajador incansable por la
paz de Colombia.
Ante
el inminente retiro de la Presidencia, el prelado se mostró
satisfecho por la labor cumplida, aunque confesó que no haber
conseguido la paz es una de sus grandes preocupaciones.
"Si
alguna cosa aprendí en este tiempo es que nunca frente a
una situación difícil podemos perder el ánimo
y pensar que los horizontes se cerraron", finalizó monseñor
Giraldo.
Hombre
de paz
El
obispo de Medellín, monseñor Alberto Giraldo Jaramillo,
ocupa desde 1996 la Presidencia de la Conferencia Episcopal Colombiana,
cuando fue designado para suceder a monseñor Pedro Rubiano
Sáenz, actual cardenal primado de Colombia.
Aunque
la Presidencia de la institución religiosa sólo puede
ser ocupada por tres años, monseñor Giraldo fue ratificado
en el cargo y permaneció en él un periodo más.
Como
máximo representante de la Iglesia Católica en Colombia,
monseñor Giraldo se destacó por su labor por la paz,
para lo que unió los esfuerzos de todos los obispos y sacerdotes
del país para proponer un plan de trabajo basado en la consecución
de la tranquilidad de todos los colombianos.En ese mismo sentido,
también hizo parte del equipo de negociadores del Gobierno
en el proceso de paz con las Farc.
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28
de Junio de 2002
EL TIEMPO.COM
Asesinado
sacerdote José Hilario Arango en Cali
La
víctima era el encargado de la parroquia del barrio Pampa
Linda, y acababa de oficiar una misa en la iglesia de la localidad
cuando dos hombres encapuchados, que lo aguardaban, le propinaron
seis disparos y trataron de huir.
En
menos de cuatro meses, la Iglesia en Cali volvió a sufrir
el luto por la violencia.
El
crimen ocurrió en similares circunstancias a las que rodearon
la muerte del arzobispo Isaías Duarte Cancino, quien murió
en las afueras de la iglesia del Buen Pastor del barrio Ricardo
Balcázar, en el oriente de la capital vallecaucana, el pasado
16 de marzo.
El
padre Arango sólo oficiaba la misa de los jueves a las 7:00
de la noche en la parroquia de Santa Teresa, de la calle segunda
con carrera 61, entre los barrios Pampalinda y Puente Palma. Por
eso, algunos vecinos se declararon sorprendidos por el atentado.
El
ataque ocurrió cuando el sacerdote salía del templo
y se dirigía a su vehículo estacionado a unos metros.
Un hombre, al parecer encapuchado, se acercó y le disparó
en tres ocasiones.
El
sacerdote habría sufrido una herida en el cuello que le provocó
la muerte cuando era sometido a una cirugía.
El
pistolero salió a pie por el sector, pero la Policía
fue alertada de los hechos y la comunidad se unió a una persecución
que llegó hasta una zona verde enmontada, a tres cuadras
de la iglesia.
El
agresor, que hasta noche no estaba identificado, murió en
el abaleo. No se precisó si estaba acompañado de otras
personas en ese momento.
"Se
emprendió una persecución de los delincuentes, se
montaron cercos de seguridad y se utilizaron inclusive perros para
buscarlos entre la maleza. Y luego cuando se aproximaba una patrulla
uno de los delincuentes se enfrentó y fue dado de baja",
precisó el general Jorge Rodríguez, comandante de
la Policía de Cali.
El
general Rodríguez señaló que el otro hombre
fue capturado en cercanías del templo; pero la operación
policial continuaba porque al parecer otras personas vigilaban desde
un automóvil la ejecución del crimen.
El
sacerdote, de 47 años, oriundo de Frontino (Antioquia), prestaba
sus servicios en la iglesia del Camposanto Metropolitano del Sur,
pero los jueves acudía al templo de Pampa Linda.
Anoche,
las autoridades buscaban precisar si el atentado estaba dirigido
en su contra.
"Estos
hechos de violencias nos dejan consternados. Le pedimos a Dios que
nos ayude y tenga piedad de nosotros", dijo el arzobispo encargado
Édgar de Jesús García, quien asumió
tras el homicidio de monseñor Duarte Cancino.
Uno
de los tres implicados en el crimen del entonces arzobispo de Cali
fue asesinado el 30 de mayo en el interior de la cárcel de
Palmira.
El
canciller José de Jesús González dijo que no
existía información sobre amenazas o algún
conflicto del sacerdote Arango.
Las
autoridades aún investigan si el crimen de monseñor
Duarte fue obra de narcotraficantes aliados con políticos
corruptos del departamenteo de Valle ?cuya capital es Cali? o de
guerrilleros izquierdistas a quienes él había fustigado
duramente.
La
Iglesia católica colombiana ha denunciado en reiteradas ocasiones
que sus clérigos son víctimas constantes de amenazas
de muerte, pero advirtió que ello no los hará desistir
de su misión pastoral.
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6
de Mayo de 2002
EL COLOMBIANO
Un diputado perdió a 42 familiares en la matanza de Bojayá.
Cuarenta
y dos de los al menos 110 muertos que causó hace cuatro días
un ataque de la guerrilla de las Farc en el remoto poblado colombiano
de Bojayá, eran familiares del diputado regional Joaquín
Palacio, dijo este el propio político.La mayoría de
las víctimas de la familia eran niños, denunció
el diputado desde Quibdó, la capital del departamento selvático
del Chocó, durante una entrevista con la radio bogotana "Caracol".
Palacio
dijo que en un primer momento temió por la suerte de casi
setenta de sus familiares, que fue el número de allegados
muertos o desaparecidos que le fue informado en principio desde
el poblado, que se encuentra a unos 800 kilómetros de la
capital colombiana.
"De
mi familia han aparecido 28 personas", agregó el diputado,
y explicó que éstos se habían refugiado en
las selvas de la parte alta de Bojayá, también conocido
como Bellavista.Tras el regreso de esos lugareños, continuó
Palacio, "lo que tenemos confirmado son 42 muertos" de
su familia. Los fallecidos fueron sepultados dentro de una fosa
común en la finca de los Palacio, en la zona rural de Bojayá.
"Con
mi hermano acordamos sepultarlos en una fosa común, para
que el Estado, si quiere ir a hacer la exhumación de los
cadáveres", pueda llevar a cabo esa tarea más
fácilmente, explicó.Entre los muertos "están
dos hermanos, dos cuñadas, dos primeros hermanos, una prima
segunda y, en la mayoría, niños", dijo el político.
La
de los Palacio es una "familia muy numerosa", pero "el
futuro (de ella) se ve bastante comprometido", se lamentó
el político, que forma parte de la Asamblea Departamental
del Chocó, el legislativo regional.
El
diputado dijo que en el ataque sobrevivió su esposa, una
educadora del poblado que sufrió heridas en el rostro y en
una pierna. La pareja tiene tres niñas, que en el momento
del ataque rebelde se hallaban en Quibdó, continuó
Palacio.
El
diputado reiteró que fue un cilindro de gas doméstico
con explosivos y metralla el que causó la tragedia de Bojayá,
que sorprendió a los lugareños en la parroquia católica.
El artefacto fue lanzado por rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (Farc) durante combates con miembros de las ultraderechistas
Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu).
Los
enfrentamientos se desataron por el ingreso en Bojayá y la
vecina población de Vigía del Fuerte de las Accu,
el principal grupo paramilitar del país. Según las
autoridades eclesiásticas locales, los paramilitares llegaron
el pasado 21 de abril a las dos localidades, que hasta entonces
estaban bajo control de las Farc, que es la primera guerrilla en
importancia de Colombia.
Los
mandos militares calculan que en los combates, que comenzaron el
pasado miércoles, participan unos 800 guerrilleros y 600
ultraderechistas.
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6
de Mayo de 2002
EL COLOMBIANO
110
muertos y 108 heridos en atentado contra iglesia de Bojayá,
según informe oficial Bogotá.
Un
total de 110 muertos -entre ellas 45 niños-, 108 heridas
y al menos 48 desaparecidas es el balance oficial del ataque contra
la iglesia de Bojayá, informó este lunes el ministro
del Interior colombiano, Armando Estrada.
El
jueves pasado un cilindro-bomba explotó en una iglesia de
Bojayá, donde unos 300 campesinos buscaban refugio de los
combates entre las FARC y los paramilitares que se presentaban en
la región desde el lunes.
Informes
extraoficiales habían dado parte previamente de al menos
108 muertos y 105 heridos.
"El
informe que podemos entregar hoy (lunes) es de 110 muertos debidamente
registrados, en su gran mayoría mujeres y niños",
declaró Estrada a periodistas.
Agregó
el funcionario que "los heridos que nos reportan los centros
de salud de Vigía del Fuerte (noroeste, en el departamento
de Antioquia) y los organismos de socorro que acudieron al sector
el sábado es que son 108 personas las que se encuentran hospitalizadas
o atendidas por médicos". |
6
de Mayo de 2002
EL PAIS "Esto
fue un genocidio"
Cifra de muertos se elevó a 108, según
confirmó la Fiscalía. Heridos, un centenar.
"Aquí
lo que hubo fue una masacre y un genocidio de las Farc, que atacaron
a la población civil que se había refugiado en una
iglesia".
Con
esta frase, el presidente Andrés Pastrana condenó
ayer el asesinato de 108 civiles, entre ellos 45 niños, ocurrido
durante el ataque a la iglesia del municipio de Bojayá, en
el departamento del Chocó, al atribuir este insuceso a las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc.
Y
agregó: "No hay un hecho como éste que se haya
presentado en otro país del mundo que no sea calificado como
terrorista. Si esto no es terrorismo, la pregunta que me hago como
Presidente, la que se hacen los amigos del Chocó y todos
los colombianos es: Si esto no es terrorismo, ¿qué
es terrorismo?".
Con
esta pregunta, el presidente Pastrana hizo una clara alusión
a la determinación de la Unión Europea de dejar por
fuera a las Farc de la lista de terroristas, y reclamó que
"por eso esperamos que el mundo nos acompañe, que no
haya lugar en el mundo para quienes atenten contra la población
civil, como en este caso aquí en el Chocó, como es
el caso de las Farc".
El
Mandatario, al presidir un consejo de seguridad extraordinario llevado
a cabo en el batallón Manosalva de Quibdó, dijo que
tanto los soldados como la Infantería de Marina desarrollan
una estrategia para recuperar, tanto a Bojayá y a Vigía
del Fuerte.
Debido
a que estas dos poblaciones resultaron afectadas por los ataques
de los grupos armados ilegales, el presidente Pastrana confía
que las medidas tomadas den resultados a más tardar en el
transcurso de hoy.
Las
autoridades han reportado, además de las víctimas
fatales, que al menos un centenar de personas resultaron heridas.
La
cifra fue confirmada por Justo Pastor Rodríguez, director
nacional de Fiscalías.
"Dentro
de esta tragedia tan grande que enluta al país debemos registrar
la pérdida de 45 niños que se encontraban en la iglesia.
Fueron disparados numerosos misiles", relató el funcionario.
De la misma manera, el Director de Fiscalías confirmó
que hasta ayer 63 cadáveres habían sido sepultados
y que otros 45 faltaban por ser inhumados.
Ayer,
al cierre de esta edición, se reportó la desaparición
de unas cien personas, pero la cifra no fue confirmada oficialmente
ni tampoco fueron suministradas sus identidades.
Los
combates entre rebeldes de las Farc y paramilitares agrupados en
las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, se registraron en las
poblaciones de Vigía del Fuerte, en el departamento de Antioquia,
y de Bojayá, en el de Chocó.
El
Ejército reveló que en medio de los combates las Farc
atacaron el jueves con misiles de fabricación casera la iglesia
de Bojayá, en donde decenas de civiles se refugiaban, y las
explosiones causaron la cifra ya conocida de 108 muertos y el centenar
de heridos.
Sin
embargo, el presidente Pastrana enfatizó ayer que "queremos
ser claros: aquí no hubo un enfrentamiento entre las AUC
y las Farc, lo que hubo fue un genocidio".
Tras
el Gobernador
Fuentes
extraoficiales indicaron que la ola de violencia desatada en los
últimos días entre los departamentos de Antioquia
y Chocó se debe a que en esa zona se encontraría el
gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria.
Por
esta razón, las Farc y las autodefensas estarían enfrentadas,
ya que estas últimas pretendían rescatar al mandatario
seccional.Esta última versión también fue confirmada
por el director de Fiscalías, Justo Pastor Rodríguez.
En
cuanto a la actitud del presidente Pastrana frente a la posición
asumida por la Unión Europea, acerca de no incluir a las
Farc en el listado de terroristas, el Mandatario dijo que "aquí
es donde reiteramos que no entendemos el caso de la Unión
Europea".
Agregó
que "no sé si se necesita un acto distinto a este que
vivimos los colombianos y que sufrieron los amigos del Chocó,
para que califiquen de terroristas a las Farc. Manifestó
que "vamos a insistir. Ayer tuve la oportunidad de hablar con
la ministra de Relaciones Exteriores de Suecia y ellos están
haciendo toda una evaluación de esta consideración.
Igualmente esperamos hablar con el embajador de Francia esta semana.
No hay un hecho como este que se haya presentado en otro país
del mundo que no sea calificado como terrorista". |
| 6
de Mayo de 2002
EL PAIS
Lista
de materiales incautados por el DAS
Material explosivo
183
bloques de pentonita
115 bolsas de pentonita escama
149 unidades de pentonita cilíndrica
66 unidades de pentonita cilíndrica
44 unidades de pentonita cilíndrica de media libra
4 canecas de leche cargadas con 20 kilogramos de pentonita y metralla
c/u
9 latas de cerveza con explosivo pentonita
3 jarras de aluminio cargadas con pentonita, metralla y brea
1 rollo de cien metros de mecha lenta
1 rollo de 30 metros de cordón detonante
4 sistemas eléctricos para activación de explosivos
6 controles remotos para cargas explosivos
Comunicaciones
2
radios motorola
Material
de intendencia
20
uniformes completos (gorra, camisa, pantalón camuflado de
uso privativo de las FF.MM)
10 uniformes completos (uso privativo de la Policía Nacional)
10 chalecos distintivos negros con emblemas de la SIJIN
20 pares de botas (tipo militar)
116 distintivos de las FF.MM
8 gorras de la SIJIN
4 Fiyat negros
4 arnés negros
2 correas tipo reatas negras
2 porta proveedores negros
1 báscula mediana
9 cavas de icopor
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Armamento
23.308
cartuchos calibre 5.56
7.514 cartuchos calibre 7.62
3.749 cartuchos calibre 7.62 especial
101 granadas MGL diferentes series
30 granadas IM 26
14 granadas para fusil
12 granadas B40
1 fusil R15 calibre 5.56 con su lanzagranadas
2 fusiles MAK 90 sporter calibre 7.62
1 rifle Remington calibre 22
1 fusil Strum-ruger
1 fusil con cajón de mecanismo
1 miniusi de fabricación israelí
1 subametralladora MP5K
2 pistolas Pietro Beretta
2 pistolas intratec
1 pistousi pavonada
1 revolver Colt Pitón
1 revolver hechizo doble cañón
3 carros de pistola CZ
2 lanzagranadas de 40mm
1 Rocket HE
5 proveedores plásticos
26 proveedores metálicos
3 proveedores metálicos para fusil
2 proveedores para pistola Pietro Beretta
6 proveedores metálicos calibre 9mm
1 silenciador para subametralladora
2 proveedores metálicos con capacidad para 20 calibre
2 proveedores metálicos con capacidad para 30 calibre
El
Departamento Administrativo de Seguridad, DAS,
logró desmantelar, en el barrio Junin de Cali, el más
grande cargamento de armas y explosivos que las
autoridades hayan descubierto a las Farc en el Valle
del Cauca. El Director General del DAS, Coronel Germán
Jaramillo, explicó que 'las Farc pretendían realizar
un
secuestro masivo como el sucedido en días pasados
en la sede de la Asamblea del Valle' |
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